15 de septiembre de 2008
"El Presidente va", dijo muy escuetamente el vicepresidente boliviano Alvaro García Linera, uniéndose así a los demás Mandatarios de la región, a excepción del presidente peruano Alan García, quien sería representado por el canciller José Antonio García Belaunde
Los Presidentes sudamericanos se reunirán de emergencia el lunes en la capital chilena, preocupados por la fragilidad democrática en Bolivia y para buscar caminos de acercamiento entre opositores y seguidores del Mandatario Evo Morales.
"Nosotros queremos que este esfuerzo que hará Unasur tenga una continuidad con lo que va a hacer la OEA para instalar una mesa de diálogo para que las partes puedan llegar a una solución, respetando la institucionalidad y constitucionalidad de un gobierno legitimado por el referéndum convocado por el presidente Evo Morales", dijo el domingo el canciller chileno Alejandro Foxley.
Ya confirmaron su presencia los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva de Brasil, Hugo Chávez de Venezuela, Alvaro Uribe de Colombia, Cristina Fernández de Argentina, Rafael Correa de Ecuador, Tabaré Vázquez de Uruguay y Fernando Lugo de Paraguay.
A la cita también asistirá el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. En La Paz se confirmó el domingo que Morales acudirá.
"El Presidente va", dijo muy escuetamente el vicepresidente Alvaro García Linera en una reunión de prensa en la Casa de Gobierno.
José Chirito, portavoz de la presidencia peruana, dijo que el Presidente Alan García no acudirá al encuentro y probablemente será representado por el canciller José Antonio García Belaunde. No explicó los motivos de la ausencia del Mandatario.
La cita fue convocada por la Presidenta chilena Michelle Bachelet, presidenta pro témpore de la Unasur, quien señaló que la nueva organización no puede permanecer "impávida" ante la crisis, que ya dejó al menos 30 muertos.
Bachelet agregó que la Unasur puede tener una actitud "positiva, constructiva, que permita acercar las partes y buscar apoyar los esfuerzos del gobierno boliviano para ir en pos de una garantía de su proceso democrático y la estabilidad y la paz boliviana".
Lugo, que participó en una ceremonia religiosa en la provincia de Salta, fronteriza con Bolivia y a unos 1.616 kilómetros al norte de Buenos Aires, declaró el domingo que "ojalá podamos escuchar la interpretación del Presidente Evo (Morales), sobre los hechos que están pasando en Bolivia. Queremos saber qué piensa sobre lo que está ocurriendo... Lamentablemente no son buenas noticias las que llegan desde Bolivia".
PREOCUPACIÓN CUBANA
El Presidente cubano Raúl Castro dijo en una declaración publicada el domingo por la prensa local que la oleada de enfrentamientos "exponen a Bolivia a una peligrosa escalada de violencia, también amenazan la paz y la seguridad del continente, y en especial de América del Sur".
Señaló que la crisis "debe ser resuelta por los propios bolivianos, en estricto apego a los principios de soberanía, independencia y autodeterminación".
La oposición chilena criticó la convocatoria de Bachelet. Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, dijo que "la OEA es la que tiene competencia rigurosamente. Toda ayuda para impedir una especie de guerra civil que se está incubando, es bienvenida, pero si los bolivianos no son capaces de arreglar este asunto, yo no veo que lo vayamos a arreglar desde aquí a control remoto".
El diputado de la Unión Demócrata Independiente, Marcelo Forni, señaló que Bachelet "corre un riesgo en su imagen. En estas materias es mejor estar solo que mal acompañado y creo que no necesitamos ni un circo ni payasos en Chile", en aparente alusión a Chávez, quien ha tenido comportamientos controversiales en este país.
Bachelet convocó a la cita luego de hablar el viernes con Morales, quien le dijo que un informe de inteligencia de su país advirtió que "el derrocamiento de su gobierno era inminente".
Es primera vez que el organismo -cuyos estatutos señalan que las decisiones deben ser adoptadas por la unanimidad de sus miembros- enfrenta una grave crisis política en un país.