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1 de septiembre de 2008

MUNDO

Huracán destruye pueblos, tendido eléctrico y cultivos en Cuba

"Lo horrible fue a las seis de la tarde. Aquello era triste, y yo, la verdad, pensé que mi casa iba a resistir", declaró Olga Pérez, de 62 años.

EFE


31/08/2008 - 12:44

Pueblos y cultivos arrasados, árboles y torres eléctricas caídos, calles pavimentadas de troncos y tejas, y miles de personas asombradas de tanto destrozo dominan hoy el paisaje en la provincia cubana de Pinar del Río, azotada el sábado por el huracán "Gustav".

El ciclón, uno de los más poderosos del Caribe en el último medio siglo, atravesó de sur a norte el extremo oeste de la mayor isla de las Antillas, con rachas de viento de hasta 340 kilómetros por hora, y hoy, aunque persiste una lluvia intermitente, los cubanos salen de sus casas para evaluar los daños y tratar de recuperarse.

La estación meteorológica de Paso Real de San Diego registró, hasta quedar destruida, esas violentas rachas huracanadas, sin precedentes en Cuba y cuyas consecuencias, según los más viejos del lugar, solo son comparables con el mítico ciclón que arrasó en 1944 el este cubano.

Las autoridades de ese pueblo pinareño de 4.085 habitantes calculan que el 85% de las viviendas resultó afectada y aseguran que hay "serios daños" económicos.

El Gobierno no ha divulgado aún el balance de las pérdidas, pero destaca que ninguna persona murió en Cuba y que solo hay heridos y lesionados de menor consideración, en contraste con las 86 víctimas fatales de otros países del Caribe azotados antes por el "Gustav".

En la costa sur de la isla, el mar penetró hasta siete kilómetros tierra adentro y la televisión mostró imágenes de grandes barcazas levantadas por olas de hasta seis metros de altura y depositadas en la plaza del pueblo.

Maritza Azcuy, de 40 años, relató que al principio esperó el paso del huracán bajo el umbral de la puerta de su cocina, hasta que la fuerza del viento comenzó a mover su casa, y entonces se desesperó y salió corriendo, con sus equipos eléctricos a cuesta, hasta una casa vecina.

"Lo horrible fue a las seis de la tarde. Aquello era triste, y yo, la verdad, pensé que mi casa iba a resistir", declaró Olga Pérez, de 62 años, que perdió parte del techo y las ventanas de su vivienda de mampostería tras haberse negado a ir a un centro de evacuación.

"¿Ellos no querían ciclón? Ya tuvieron ciclón", añadió Pérez, al referirse a un grupo de adolescentes vecinos que el día anterior estaba "entusiasmado" con la idea de presenciar un huracán tan poderoso como "Gustav", de categoría cuatro en la escala de intensidad SaffirSimpson, que tiene un máximo de 5.

Javier, de 17 años, indicó que el huracán destruyó tantos cocoteros en Paso Real que ahora lo único que resta es "comer cocos" durante semanas. En esa comunidad y en el pueblo cercano de Los Palacios, donde también se registraron daños, todos tienen una historia de paredes o techos caídos que contar.


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